lunes, septiembre 19

De cartitas y otras yerbas

Suele suceder que cerca de un nuevo aniversario de tu partida, me surja el impulso de escribirte.
Se firmemente que me lees, no tengo dudas de eso.
Muchas veces, cuando estoy enferma o me duele algo (incluso el corazón) es en los momentos en los que mas te extraño. La gente que vive en la Tierra es así de egoísta, lo sabes, y yo no soy la excepción porque también vivo en la Tierra.
Hace un par de semanas tuve aros de perla, como los tuyos. Collar de perla todavía no me animo, aparte no me quedaría como a vos! De cuerpo éramos muy parecidas pero vos tenias el cuello de una manera, diferente, para mi debe ser el tipo de cuello que se necesita para usar perlas.
A veces la abuela se confunde y me dice tu nombre, ya casi no pasa. Pero cuando pasaba, se ponía incómoda y trataba de cambiar de tema, a mi me causa gracia porque es tierno el tropiezo.
Papá es otro tema, cuando habla de vos todavía se le llenan los ojos de lágrimas como el primer día, es increíble, pero creo que seguís y seguirás siendo para siempre el eterno amor de su vida.
Juan está muy bien, tiene un buen trabajo y parece ser que ya habla de vos como algo intocable, y ahora puede recordar cosas sin llorar, a veces nos contamos anécdotas y nos reímos juntos, mucho!
Mati dice que le habla a su “abuela del cielo” y a veces es angustiante para nosotros pero también nos llena de orgullo que puedas ocupar parte de su corazoncito.
Siempre estoy esperando esa carta que nunca me dejaste, una explicación o algo… esas palabras de despedida que siempre quisiste decirme, pero que yo me negué a aceptar.  
Siempre entendiendo que sos el ser mas inteligente que conocí en toda mi vida, y no voy a volver a conocer a nadie así, nunca.
Pero las perlas? Las perlas solo las usé unas semanas y ya no las tuve mas, se me fueron perdiendo. Y no volví a comprar, además las que tenía no eran buenas y me producían algunas alergias.
Lo que no pude tener nunca fue ese piyama de seda rosa, ese que tenia como afelpadito adentro, sabés? Bueno, ese. Nunca vi uno parecido. Tampoco otro que fuera de distinto color al menos.
Te miento si te digo que no me desespero como hace 8 años cuando quiero darte un abrazo, te miento. Me desespero de la misma manera. Igual, exactamente igual.
A veces la sensación de eternidad nos raja el pecho y nos hace doler.
Pero lo bueno de todo esto, es que siempre te tengo presente.

1 comentario:

  1. Belén, pequeña... Hermoso post... tan hermoso que me llega al corazón y a seantimientos (digamos) similares por un ser querido que ya no está. Recuerdo haberle escrito una carta hace bastante tiempo, como un paso dentro de la terapia... y fue muy duro realmente... Me acordé de esa carta ahora y no sé en qué computadora quedó perdida, no tengo copia, nada... qué loco... nucna más lo intenté. Quizás ahora, que es (quizás) un buen momento, lo intente de nuevo en cuyo caso, seguramente lo compartiré con vos. Gracias Belén... Muchas gracias!! Me da mucha ternura, el relato, lo que contás de la familia, tus recuerdos y el detalle de las perlas... Sé de qué se trata. Lo sé muy bien. Y sin saber nada, casi, te digo que seguro que te lee y seguro también que la más valiosa perla (para ella) sos vos.Gaby

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